La seda es sinónimo de elegancia y delicadeza, con su brillo natural y caída única que eleva cualquier look. Una joyita en tu guardarropas que merece un cuidado especial para mantener toda su magia:
♥La seda es suave, brillante y con una caída soñada. Muchas veces no hace falta lavarla: ventilá bien la prenda entre usos y listo.
♥Si necesita una limpieza más profunda, lavala a mano con agua fría y jabón neutro. Evitá frotar fuerte. Si la etiqueta lo permite, también podés usar lavarropas en un ciclo suave, con la prenda dentro de una bolsita de lavado para protegerla.
♥Evitá el sol directo al secar. Lo ideal es colocar la prenda sobre una toalla para que absorba el exceso de agua, y dejarla secar al aire, en plano o colgada.
♥Nada de secadora. Y cuidado con la plancha común: el calor directo puede opacar el brillo. Usá vapor o, si no tenés plancha a vapor, colocá un paño fino entre la seda y la plancha.
♥Si la seda está perdiendo suavidad o brillo, podés sumergirla brevemente en un baño de agua con un chorrito de vinagre blanco. Eso ayuda a eliminar restos de jabón y a revivir el tejido. |